Esos arranques de ira que a uno le hacen sentir que todo va a caer por su culpa, y que tiene la capacidad de agarrar con la mano el mundo y destruirlo, apretarlo hasta que se rompa. Toda esa ira quemando en el corazón, pujando por salir, por declararse. Es imposible retenerla...
Pero hago un esfuerzo sobrehumano y lo consigo, lo aplaco, lo guardo. Me lo callo aunque esté fundamentado porque no quiero pelear, quiero sonreír. Porque hasta hace cinco minutos estaba feliz.
Si te dieras cuenta de que vos mismo arruinás las cosas, si te dieras cuenta de lo mal que me hacés...
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