1 de marzo de 2013

about having few words to say and manipulation

Hace casi seis meses que no toco este blog, y no es como si antes de la última entrada hubiera aparecido muy seguido...
Empecé esto para sacarme de encima toda la angustia de no poder hablar sobre las personas que me manejaban la vida y, también, de la enfermedad mental que en el fondo sé que tengo. Era mi psicólogo online.
Hace un par de años hablé, y me saqué todo ese peso de encima; ahora tengo un grupo de amigas que está más que dispuesto a escucharme siempre que quiero, y entre una página que no me da respuestas y una persona real que sabe entender, ¿a quién creen que voy a elegir? De todas formas, de vez en cuando es bueno escribir para descargarse. Es mi mejor medio de comunicación.
Últimamente estoy intentando enfocar mis sentimientos en escribir los libros que siempre quise escribir, en formar historias que sean dignas de contar. Muchas veces no sirve; muchas veces me pasé horas enfrente de la computadora con el Word abierto y las manos congeladas arriba del teclado esperando a que me cayera una idea del cielo, terminando el día con sólo cinco renglones escritos; pero la verdad es que el trabajo mental calma, por más infructífero que resulte.
La vida es aburrida. Estoy de vacaciones (no por mucho más) así que más de la mitad de mi tiempo lo ocupo durmiendo, leyendo o buscando algo para mirar online. La otra mitad la divido entre mis amigas y mi familia.
La vida en casa se basa en el deporte, sobre todo el fútbol; no hay conversación que no se trate de eso, todo gira alrededor de la pelota. Y yo, como no puedo aportar nada, me quedo afuera. La mayor parte del tiempo me siento totalmente invisible; nadie me escucha. Estoy empezando a valorar toda la atención que me prestaba y me sigue prestando la otra mujer de la casa, la única que está dispuesta a hablar de otros temas.
Hoy en día no entiendo cómo es que me peleaba tanto con ella. Comete erroes, pero ¿quién no? Lo importante es que está dispuesta a estar presente, a escuchar.
Nunca en mi vida valoré más un buen par de oídos que esté dispuesto a escuchar, lo juro. Vivir acá los días de semana es sentirse completamente fuera de lugar.
Y hablando de él... ya no puedo soportarlo. Lo que hago nunca es suficiente, nunca alcanza, siempre soy una cómoda que no hace nada por la casa, que no se mueve, que no aporta nada... y me cansé, porque me vivo sintiendo invisible y encima una inútil. Es horrible.
No puedo más. Hoy ya le llevé la contra, le dije que no iba a ir a ningún lado, que no le iba a hacer ningún favor... ¿para qué? ¿Para que me termine tratando mal, diciéndome que igual nunca me muevo, que no ayudo, por más que cada vez que me pide algo yo lo haga? Basta. No es justo.
Y hoy se la pasó haciéndome entender que estaba enojado conmigo y que "no me quería más", diciéndole a mi hermano que a él sí que lo quería y que conmigo "hay bronca". ¿Sabés dónde te podés meter tu bronca?
Tengo que dejar de ser tan manipulable o voy a terminar muy mal. Tengo que hacerle entender que no me puede boludear, que no puede hacer lo que quiera conmigo... que no es justo que me viva haciendo sentir mal. Está volviendo a ser como era conmigo antes de que dejara de viajar, y no me gusta nada.
Hay amigas que me dicen que tiene algo contra mí, o que me ve muy parecida a él o que, quizás, le da bronca ver que ya soy grande y que se perdió tanto tiempo de mi vida... francamente no sé si es así, ni si alguna de éstas es la razón, lo que sí sé es que no voy a seguir soportando que me trate de esa forma.
O al menos lo voy a intentar...

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