22 de agosto de 2011

si es amor no hay con qué darle

No se cansa de caer en lo mismo una y otra vez
no se cansa de sentir que el mundo está al revés,
no puede pensar, le da miedo perder,
y quizás sea eso lo que lo arruine esta vez.

Ser uno mismo es la clave para el éxito,
pero en realidad no sabe si puede hacer esto.
No saber qué piensa, no saber qué siente,
le hace sentir que nunca más va a verle.

De cada cosa que dice se arrepiente,
si no le contesta se pregunta qué hizo mal.
Vive en la preocupación, se persigue constantemente;
no piensa en otra cosa, le extraña sin parar.

La tristeza le inunda, no puede respirar,
se aterra cuando no le habla, se preocupa por su bienestar.
Si no contesta se pregunta si ya no le tiene amor,
si no le dice palabras tiernas le asalta el temor.

Se pregunta constantemente si estará pensándole,
sueña con el día en el que todo cambie.
Continúa haciendo equilibrio en la cuerda floja
y llora porque tiene miedo de caer de aquella soga.

Pero sigue adelante con el poco temple que le resta
porque sabe que al final todo valdrá la pena.
Sueña con el día en el que se confiese
y ruega porque le quiera tanto como le quiere.

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