22 de julio de 2011

al final del túnel solo hay más oscuridad

En las profundidades, ahí es donde estoy. Donde estamos.
¿Por qué estamos acá? No lo sé, no me animo a preguntar... no tengo que preguntar. Es el secreto mejor guardado de este recóndito lugar, nadie me va a querer contestar, nadie se va a animar.
Estoy en la oscuridad, en este solitario rincón del mundo, esperando que me vengan a rescatar. Tengo alucinaciones; sueño despierta con luces de colores que me hacen pasar un buen rato, me hacen sonreír y olvidar donde estoy. Me despejan la mente, me hacen momentáneamente feliz... y entonces vuelvo a la realidad, encontrándome con las negras paredes de mi celda.
Los ojos se me llenan de lágrimas otra vez, y suplico que me respondan. ¿Cómo llegamos a este punto? Éramos tan felices... ¿lo éramos, o era sólo otra alucinación? ¿Llegamos hace poco a este lugar o viví siempre en este recoveco, confundiendo mis deseos con la realidad?
Les pregunto cómo llegamos a este lugar, y no me contestan. No sé dónde estoy, no sé contra qué me estoy enfrentando. ¿Cómo puedo combatirlo estando a ciegas? Quizás no podría de todas formas, pero quiero intentarlo porque la oscuridad me consume.
Necesito calor, ardor; necesito vitalidad, luz. Necesito ver. Prefiero luchar contra ello a desintegrarme consumida por la ignorancia; prefiero tener la capacidad de abrir los ojos, de ponerme de pie y mirar fijamente a mi enemigo antes de caer.
¿Quién será mi enemigo, nuestro enemigo? ¿Qué será? ¿Qué forma tomará? Por el momento, las espesas sombras lo protegen. Para mí es invisible, pero lo percibo con cada célula de mi cuerpo, lo siento presente cada segundo como una advertencia constante de que las cosas no son como deberían, de que hay algo mal.
Y la impotencia llega a su punto máximo. Me desbordan las emociones, escapando en forma de lágrimas de mis ojos... aquellos que no consiguen ver la verdad. Entonces percibo colores y me concentro en ellos, usándolos como vía de escape de esta tortura hacia un lugar mucho mejor, donde tengo una vida feliz y los problemas a los que hago frente no son imposibles de resolver.

Odio vivir en una realidad paralela. Odio percibir con todo mi ser que pasa algo y no saberlo, sentir que todo está mal y no saber por qué... llorar sin razón, aunque haya una razón para mi sufrimiento que desconozco.
Mi sexto sentido detecta todo aquello, y mi mente quiere comprender... pero no le alcanzan los datos. Es entonces cuando empieza a imaginarlos.
¿Alguna de mis mil y una hipótesis será la correcta? ¿Será algo que nunca me habría podido imaginar? No lo soporto, necesito que alguien alivie esta tortura... necesito dejar de vivir en la ignorancia, porque me es insoportable. 
Me lastima, me desgarra, me destruye... me deja sin vida.

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