Leer un libro que te hace sentir mal, ¿dónde se ha visto? Por Dios, ¡se supone que los libros me hacen sentir mejor! Pero no, este no, porque este es real. Esto no es pura fantasía, puras vidas románticas con cosas inexistentes y felices. Esto son hechos reales, o que podrían serlo; la cruel realidad volcada en palabras.
Esto no es el cielo, esto es caerse contra el frío piso de baldosas. Y, de paso, lastimarse. Como para que te quede claro que vas a sufrir.
No hay felicidad, solo pesar. Tenues lapsos de mejoría, sonrisas, algunos recuerdos felices... pero una existencia prácticamente vacía. Y me siento reflejada, y no me gusta. Porque si hacemos un recuento de personas, muchas no tengo; si hacemos un recuento de cosas para hacer, muchas no tengo; si hacemos una estadística, vivo pendiente de mi educación. ¿Y para qué me enfoco en la escuela? Para aprobar. ¿Por qué no me voy? Porque quiero un buen futuro. ¿Para qué quiero un buen futuro? Para tener una buena vida. La pregunta principal es: ¿para qué quiero una buena vida si no tengo una vida? ¿Para qué luchar por conseguir un futuro de algo que no se posee? ¿Con la vana ilusión de conseguirlo más tarde? Probablemente.
Me duele darme cuenta de estos factores. En algunos momentos, algunas situaciones, siento que sí tengo una vida. Pero cuando lo pienso mejor, me doy cuenta de que mis otras amigas tienen una vida aparte de mí, y que sin mi pueden vivir perfectamente; la única que está en la misma situación que yo es ella, pero a ella le hace peor. Yo trato de no pensarlo (me cuesta, pero lo consigo). Ella no puede, ella lo piensa en todo momento, y le hace mal. Pero ¿cómo no estar mal? No somos nadie. Tenemos una familia que finge que se preocupa, pero no se da cuenta de las cosas más importantes. Una vida que no vivimos, problemas que no sabemos cómo resolver. Lo único que tenemos es hojas para estudiar, y por eso nos duele tanto, porque fallamos en lo único que tenemos.
¿Cómo hacer para obtener algo que nunca se tuvo? ¿Dónde se consigue, cómo, cuándo? Uno no puede encajar si no amolda su personalidad. Yo podría, creo que sí, pero me dolería pasar por ese cambio, y le tengo miedo a lo desconocido. No sé que hacer, a esta altura ya no sé. Me siento sola, relegada a la esquina de la habitación, donde imperan las sombras y la realidad es fría como una noche en la Antártida.
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