23 de mayo de 2011

bajo presión

No entiendo por qué las cosas me están saliendo tan mal últimamente.
-Amores frustrados. Córdoba (esa provincia me odia, me saca a las personas que amo...). Personas que salen de la nada, y se ponen en el medio. Fin. Pero en serio, fin, se terminó, y es terrible. No quiero pensar más, no quiero estar mal por él... y lo más sorprendente es que no lo estoy. El que se mete con mi orgullo no tiene perdón, al parecer, ni siquiera el supuesto amor de mi vida.
-Teléfono, conversaciones. Tristeza, sentimientos encontrados, heridas supurantes. Lágrimas que no deberían estar ahí, palabras que nunca deberían haber sido pronunciadas volviendo a nacer, resurgiendo, escapando del pasado con el sólo propósito de hacerme sentir la persona más desafortunada del mundo nuevamente. "No, esto no lo viviste, sólo estás recordando; tenés que ser fuerte, sé que es más fácil olvidar que superar... y no tenés que hacer lo más fácil porque no sirve, al final no."
¿Cómo se es fuerte cuando todo lo construido se desmoronó? ¿Cómo, si cuando se estaban armando los pilares para la nueva obra un terremoto sacudió la ciudad e hizo que se vinieran abajo? Es muy difícil luchar contra el pasado, y más aún ganar la batalla.
-El colegio me está matando, asesinando, descuartizando, cortándome en pedacitos cada vez más chiquitos... y no puedo más con mi vida, pero los profesores nunca lo van a entender y van a seguir dándome mil cosas que estudiar, tarea, y muchas bajas notas que levantar porque, simplemente, no puedo. No me da la cabeza. Quiero estar tirada todo el día sin hacer nada, pensando en mi vida y en mis problemas, cómo solucionarlos; buscar otra forma de ser feliz, lejos de todo lo que me hace mal. Pero no tengo tiempo, no tengo tiempo ni para tener una vida, y eso me desquicia. No va a ser un buen año, nunca perfiló para serlo y no lo va a ser. Es más, va a ser el peor, el más complicado de todos. Es trágico, la verdad.
Y por si todo esto no fuera suficiente, me muero de sueño y tengo frío. Ah, y la profesora particular de inglés me está esperando abajo.
¿Se puede estar peor con uno mismo? ¿Se puede tener más ganas de vivir la vida, o al menos de recuperar la que se perdió bajo el peso de los problemas?
Ahí, enterrada abajo de todo, está la chica que se pasó todo el verano de un lado para el otro, disfrutando del momento; la que el año anterior tenía muchas cosas ajenas de las que preocuparse, pero sin embargo le iba bien porque no necesitaba estudiar mucho para sacar buenas notas, ni había sufrido tanto por una persona, ni tenía tantos problemas con el amor. Ahí está, tratando de respirar, porque no puede.
No tiene tiempo.

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