25 de marzo de 2011

darse cuenta de las cosas

En menos de veinticuatro horas, me di cuenta de muchísimas cosas, o al menos eso semejó para mí.
Punto número uno: Me están ocultando algo. No tengo idea de qué es, pero lo sé. Lo escuché a él hablando con ella, diciéndole que no se metiera en su vida y un montón de cosas más. Pobrecita ella, sólo quería ayudarle... me hago a la idea de cómo se sintió y me entristezco automáticamente.
¿Solución? Llamarla, y preguntarle que está pasando. Esto también me incumbe a mí, y tengo que saberlo, ella lo sabe y me va a ayudar. Tengo que hacerlo cuando ellos no estén, para que no se den cuenta... No, mi idea no es armar una revolución; mi idea es, simplemente, estar al tanto. Demostrar que no soy una nena, que tengo la fortaleza para saber algunas cosas que me incumben, ¡que no tienen por qué mentirme! Hay cosas que no se hacen, eso deberían tenerlo en cuenta. Esta, por ejemplo. Y voy a llegar al fondo de todo esto.
Punto número dos: Él me odia. Me siento culpable por eso, y triste también. No quiero que me odie, ni siquiera sé por qué es así, pero me trata tan mal a veces... es una mezcla del que fue (una persona buenísima) con alguien que no conozco. Y extraño al anterior.
¿Solución? Ni idea. Voy a ver si cambia algo con la solución número uno... y ojalá sea para bien.
Punto número tres: Tengo que madurar de una vez por todas. No puedo seguir de esta manera, tengo que evolucionar, progresar, encontrarme conmigo misma, dejar de llorar y hacer cosas que marquen la diferencia.
¿Solución? Entender por qué quiero que pase, fortalecerme. No se madura mirándose al espejo y diciendo “quiero madurar”, se madura pensando en qué es lo mejor. Pensando “¿por qué quiero seguir viva?”. Porque quiero demostrarle al mundo quien soy, porque quiero proteger a la gente, porque no quiero que sufran porque sufrir es horrible.
Punto número cuatro: Tengo que superar de una vez la pérdida. Basta, no puedo seguir así, ¿de qué sirve llorar? ¿Para que se ponga feliz? ¡Basta! No hay forma de que quiera volver a ser parte de su vida, entonces ¿por qué me pongo mal?
¿Solución? Recordar que la odio. Porque es así, la odio. La odio, la odio, la odio, claro que sí.
Así que a cambiar, para bien.

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