Sigo sufriendo por su forma de pensar. Intento no presionar, no pedir demasiado, pero para él no es suficiente. Y que ella me de la razón a mí no es signo de que el equivocado es él, no, es signo de que soy tan mala que hasta hago que se peleen. ¡Por Dios, estoy cansada!
Tantos cambios de humor y peleas me agotaron, no lo soporto más. No quiero oír una sola queja más, pero haga lo que haga voy a tener que soportarlas, porque si quisiera hacerle de esclava también encontraría errores en eso, y se quejaría por ello, entonces ¿de qué sirve hacer cosas buenas si también van a acarrear discusiones?
¿Cuánto tiempo más va a continuar este suplicio? Mejor dicho, ¿en algún momento va a acabar?
No hay comentarios:
Publicar un comentario