19 de noviembre de 2010


Espero que dentro de poco, una mañana llena de sol o quizás una tarde de tormenta, volvamos a mirarnos a los ojos sin miedo; que se nos empañen de lágrimas y que corramos a abrazarnos, sin obstáculos por fin. Que nos fundamos en ese abrazo tan esperado, que nos digamos cuánto nos extrañamos y nuestros corazones sanen de esta enfermedad que se apodera de ellos lentamente por la distancia; que las cosas vuelvan a ser como en el pasado, y que la vida nos traiga mejores momentos por pasar.

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