16 de septiembre de 2010

¿Qué era lo que hacía que el amor humano me pareciera tan deseable? ¿Quizá porque era exclusivo y caprichoso? Este amor era taimado, no obedecía a reglas firmes y claras; se podía recibir gratis, ser conquistado con el tiempo o podía ser completa, desoladoramente inalcanzable.
¿O acaso era simplemente mejor, de alguna manera? Puesto que los humanos podían odiar con tanta furia, ¿sería la otra cara de la moneda que pudieran amar con más corazón, celo y fuego?
Yo ignoraba por qué lo había deseado con tanta desesperación. Sólo sabía que ahora, al tenerlo, valía cada pizca del peligro y el tormento que me había costado. Era mejor de lo que nunca hubiera imaginado.
Lo era todo para mí.
Fragmento adaptado de "The Host"

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