Porque es así: llevó el peso de 11 años de soledad sobre la espalda, en todo momento, a todos lados. Se repitió siempre el mismo patrón.
Sí, siempre me pasó lo mismo: tarde o temprano (en la mayoría de los casos más temprano que tarde) todos se iban y me dejaban sola. Siempre. Las noches me las pasaba llorando, me sentía tan triste...
Tenía sólo tres amigas de verdad, pero necesitaba una en el colegio para no sentirme mal. Y bueno, la conseguí, y nunca voy a terminar de agradecerle a Dios por eso.
Pero la historia de mi vida quedó grabada en mi mente. La historia de mi soledad. Lo único que quería era una amiga que estuviera siempre, en la que poder confiar, ¿era tanto pedir...? La conseguí, sí; pero a veces siento que la voy a perder, como al resto. Que se va a cansar y se va a ir sin mirar atrás, sin prestarle atención a nada. Y ahí es cuando lloro. El sólo pensar que vuelva a pasar... volver a perder a una amiga, esta vez la mejor que podría llegar a tener... de eso no voy a poder salir. Estoy segura. Si llega a pasar, de eso no voy a salir por más ayuda que reciba. En sus manos quedó mi felicidad desde el día en que la conocí, porque es la amiga perfecta que vengo esperando desde hace tanto tiempo, por la que entregué tantas veces un pedacito de mi corazón que al final nadie me devolvió.
Así que, si antes pedía conseguir una amiga verdadera, ahora lo que pido es que la que conseguí no se vaya nunca, que nunca se canse de mí -bueno, no pidamos imposibles; digamos "que nunca se canse de mí por completo"- y que me siga queriendo de verdad, como yo la quiero a ella.
En realidad, no veo por qué tiene que ser diferente; de seguro es un problema mío. Porque, si nadie me quiso antes, ¿por qué me van a querer ahora...?
Es horrible pensar así, pero es lo que siento. Todo es una ilusión, un sueño; me voy a despertar sin que nada haya cambiado. Llevando el peso de mi pasada soledad sobre mis espaldas, viviendo la del presente y deprimiéndome al observar la del futuro.
No quiero más desiluciones. No quiero que todo termine. Por eso, por eso es por lo que me cuesta tanto.
Es algo más delicado de lo que creen ustedes, amigas. No quiero más dolor. No quiero sufrir más. Estoy bien como estoy, por más que después todo resulte en un engaño. Voy a vivir el presente, y se terminó. Por ahora, no quiero sufrir.
Y, sí, esta es mi decisión.

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