Descagarse de todo es lo mejor que te puede pasar, más si lo haces con alguien que puede tomar represalias; represalias muy buenas para uno y muy malas para la otra persona.
Dos días de descanso, pero qué felicidad. A menos que se sumen... ah, no, también le dije, ¡qué felicidad!
Buscaba una salvación, y ¿qué paso? "Alguien, alguien, alguien... uy, ahí está Chiapella; ¡HOLA PROFE!" saludé con toda la emoción del mundo, me di la vuelta y el pasillo había quedado desierto.
Ahora sí, me quise matar cuando vi la cara de desconcierto de él. No es como si nos llevaramos tan bien, al punto de emocionarme tanto por verlo -más bien, todo lo contrario, lo vivo peleando-. Me miró como si estuviera loca, y lo siguió haciendo durante todo el recreo. Pero le fui a agradecer como una chica buena; una vez que me ayuda en algo... aunque él no entienda en qué.
Y bueno, también funcionó con los otros factores; me vieron charlando con él y dijeron "No, pará, ¿llegó el 2012 y no me di cuenta? ¿Desde cuando habla con Chiapella? :|"
Van a ser días felices; y cuando consiga el bendito papel, mucho más.
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