16 de marzo de 2010

Y entonces el tiempo se detuvo por completo
Ninguno pudo desviar la mirada, por más que lo intentó. Ella sabía que él le gustaba, pero ¿para tanto? Creyó que su obsesión no era más que eso, una obsesión. Pero esta situación parecía indicar lo contrario. Ahora bien, ¿cómo era que él también estaba inmovilizado? ¿Por qué no terminaba de una vez con esa mirada que ella no podía soltar? Si él no sentía nada, absolutamente nada por ella... o eso había demostrado hasta ahora. ¿Sería sólo una máscara? ¿Detrás de esa mirada helada... habría algo más? ¿Habría... amor? ¿Por ella? Esa idea la lleno de felicidad. Y, por lo que reflejaban sus ojos, supo que era cierto; sí había amor, sí la quería. Sólo que, por alguna razón, no quería demostrarlo. Lo más seguro era que no pudiera demostrarlo.
Entonces, al fin, él pudo romper el hechizo al desviar la mirada. ¿Cómo había tenido la suficiente fuerza de voluntad para hacerlo? ¿Acaso se había equivocado? ¿Todas esas ideas habían sido puras invenciones?
Al parecer, sí. Los ojos se le llenaron de lágrimas, y echó a correr en sentido contrario.
Él la odiaba, y eso no cambiaría.

No hay comentarios: