No oses mirar a los ojos de un vampiro.De lo contrario, olvidarás quién eres.
No oses ofrecer tu sangre a un vampiro,
pues en dos escasos suspiros tu corazón se marchitará.
Y, por sobre todas las cosas, no oses amar a un vampiro.
Pues en apenas un día, tu alma envenenada te devorará.
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