21 de marzo de 2010

eramos pocos...

Ahora resulta que todos se complotaron para hacernos la vida miserable. Si, hacernos. Ella me entendió, por supuesto.
Todo junto, pero TODO. ¡Qué ganas!
Además resulta que no están abiertas a cambios de opinión, pero en realidad no me interesa; después de todo, no lo pretendo.
Y se suma una incógnita que me dejó sorprendida. Ahora, la idea es saber cuál es el fin.
Si, ya sé, no entendieron nada; sólo hay una -o tal vez dos- personas que pueden llegar a entender.
Pero lo tenía que decir.

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