Después de una semanita bastante turbulenta, donde sobraron las peleas -algunas tontas y otras bastante importantes que dejaron una huella de mas de cuarenta comentarios en Facebook, siempre con las mismas personas y con muchas defensoras que demostraron ser amigas de verdad en toda situación-, en la que hubo un par de pruebas para las cuales estudiar -cuyos resultados fueron bastante satisfactorios, he de decir- muchas tareas y trabajos a entregar y más para la próxima semana -de cuya elaboración me ocupé el día de ayer-, tengo al fin un momento para sentarme enfrente del monitor y poder respirar tranquila, aunque aún tenga la sombra de la prueba de Geografía de mañana -para la que todavía no estudié- cerniéndose sobre mis espaldas.
Tengo un remolino de ideas en la mente que no para de dar vueltas y vueltas y vueltas, y no me deja pensar.
¿En qué me puedo explayar? ¿Helsinki, Kingston, Kazajstán? Ah, no, eso es de Geografía. Lo único que espero es que mañana en el oral no empiece a balbucer sobre profesores, materias, peleas y falsedad, porque ahí sí estoy en el horno.
A ver, ¿qué más me pasa por la mente ahora?
Brainstorm. Ah, sí, me entró un virus así que no puedo subir el trabajo de Autoedición al pendrive porque voy a infectar a medio país. Y la fecha de entrega es el miércoles... Ouch, esto no es bueno.
Mejor no pensar en eso, ¡siguiente!
Cívica, estados, democracia, bla bla bla..., me dormí. Pero mejor que no me siga pasando porque la prueba es el 16 de abril y no falta tanto. No entiendo, no entiendo, me voy a sacar un uno ♫ Qué horror. De sólo pensar en ver al profesor en diciembre... Ya me fui a estudiar, ya. Ah, sí, también tengo que pasar los apuntes. Dios, si esta semana no fue buena... bueno, pero enfocándolo desde otro punto de vista, si soy de mentira en la prueba le puedo poner respuestas de mentira y no las puede calificar porque, como yo, no existen. O, sino, el uno va a ser de mentira. Es simple, es claro. Pero entonces, ¿mi diez en Geografía fue de mentira...? Me deprimí.
A ver, ¿qué más?
Matemática. No entiendo nada. O sea, en la prueba no me va a tomar los terremotos de Chile... ¿entonces? No vimos nada todavía -bueno, sí, vimos sumatoria y productoria pero no entendí bien-, ¿entonces? Ay, me frustro. No pueden pretender que saque los resultados de la galera. Voy a tener que hacerme amiga de las hijas y preguntarles cuántas macetas tienen en el balcón o cuántos sillones en el living...
Mejor pasemos a otra antes de que tenga ganas en serio de tratar de caer en la pileta tirándome desde la ventana de mi cuarto.
Gimnasia. A ver, son tres palabras, ¿cuáles? ¡Sí! No quiero correr. ¿Se puede entender que hace cinco meses que no corro? Ojalá, porque voy a caer en el piso a punto de quedarme sin aire, me voy a negar a usar un respirador artificial y me voy a morir, y mi espíritu los va a acechar por toda la eternidad... Bueno, basta; me parece que las medialunas me cayeron mal. Ahora hablando en serio: tengo ganas de empezar hockey, ese deporte es una parte hermosa de mi vida... pero correr nunca fue mi fuerte. Lo físico nunca fue mi fuerte. Mi cuerpo nunca fue mi fuerte. Mis pulmones están en huelga desde hace casi siete años y se niegan a correr más de diez minutos sin parar. Pero bueno, habrá que intentarlo. Ah, sí: dejé mi testamento en la computadora familiar y quiero que mi ataúd sea rosa y tenga claveles pintados por todos lados; mis historias se las dejo a mi mejor amiga para que pueda hacer algo productivo con ellas, total ya no me van a poder acusar de plagio.
A ver, otra.
Contestaciones. Bueno, cambio radical de tema. Y sí, por algo es un remolino. Pasa que al parecer contesto mal y no me doy cuenta. Pasa que el resto me da la razón a mí y se enojan conmigo. Qué lindo, ¿eh? Si tengo la razón, no puedo evitar que me la den. Sí, soy la modestia en persona, lo sé.
Otra, otra, otra.
Amigas. ¿Cuál es el concepto de amiga? Una persona que está ahí para vos siempre -pero no siempre que le conviene-, con la que te lleves bien, que sepa apreciar tanto tus virtudes como tus defectos. Sí, eso es. Me estoy dando cuenta de que no hay muchas que sean así. Qué depresión. Entonces la mayoría el resto, ¿qué son? Mmm, algún día me voy a inventar una palabra para calificarlas. Bueno, alguien tiene que haber inventado el término amigo en algún punto de la historia, ¿no?
Uf, cesó el lío de ideas. ¿Eso es bueno o malo? A ver, la capital de Suecia... Estocolmo. ¿La capital de Belice? Belmopán. Perfecto, no me olvidé de nada; entonces es bueno.
Son las ocho de la noche y todavía no armé ni la mochila ni el bolso para hockey... eso sí que no es bueno. Hmm, ahora lo que se me viene encima es una tormenta, pero esta va a estar compuesta de malas palabras y va a ser real :S
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