Y, antes de que fuera capaz de entender sus palabras siquiera, acercó su rostro al mío y me besó.
No fui capaz de pensar en nada, y apenas advertí cómo, de manera inconciente, rodeaba su cuello con mis brazos y me aferraba a él. Y tampoco fui muy conciente de cuándo me puse de puntillas..jpg)
Se escucharon pasos por la escalera, pero no había espacio en mi mente para pensar al mismo tiempo en Matt y en el peligro que sería para él que fuera mi padre el que nos encontrara besándonos. Y, por supuesto, el primer pensamiento fue el que perseveró en mi mente.
Fue él quien tuvo que deshacerse de mi abrazo, aunque fue más renuente a la hora de dejar de besarme.
—¿No era que tenía que irme? —me preguntó al oído.
Mi alocada respiración no me dejaba razonar mucho sus palabras.
—Ahora no me importa —le aseguré.
—Luego te importará —me aseguró a su vez.
Me besó una vez más, a modo de despedida, y luego desapareció por la ventana de mi habitación.
No fui capaz de pensar en nada, y apenas advertí cómo, de manera inconciente, rodeaba su cuello con mis brazos y me aferraba a él. Y tampoco fui muy conciente de cuándo me puse de puntillas.
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Se escucharon pasos por la escalera, pero no había espacio en mi mente para pensar al mismo tiempo en Matt y en el peligro que sería para él que fuera mi padre el que nos encontrara besándonos. Y, por supuesto, el primer pensamiento fue el que perseveró en mi mente.
Fue él quien tuvo que deshacerse de mi abrazo, aunque fue más renuente a la hora de dejar de besarme.
—¿No era que tenía que irme? —me preguntó al oído.
Mi alocada respiración no me dejaba razonar mucho sus palabras.
—Ahora no me importa —le aseguré.
—Luego te importará —me aseguró a su vez.
Me besó una vez más, a modo de despedida, y luego desapareció por la ventana de mi habitación.
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