16 de octubre de 2009

Las cosas cambiaron, pero de ese hecho se despliegan mil preguntas:
Si era cierto, ¿por qué lo hizo? ¿No lo quería? ¿Lo hizo para aparentar normalidad?
Si no era cierto, ¿por qué mintió? ¿Para pasar a ser el centro de atención? ¿Porque estaban peleados y no quería que él la dejara? La última es muy poco probable ya que, muy a mi pesar, debo admitir que son muy unidos, pero aún así... son teorías.
Y también hay muchas preguntas más: ¿Por qué esos papeles? ¿Por qué los bruscos cambios de historia? ¿Por qué habían estado tan mal los últimos días?
Tenemos una hipótesis, pero eso no prueba nada. Tal vez algún día blanquee la situación, tal vez no.
O tal vez sea una tapadera más, como las de ayer.
Sin embargo, y omitiendo todas estas preguntas, la verdad es que estoy confundida.
Porque debería haberme sentido feliz al escuchar la noticia, pero no fue así. Es más, podría asegurar que me sentí triste y todo.
Tal vez lo amo más de lo que parece, y me entristece que se pueda sentir muy mal por eso. Porque no es una cosa insignificante.
Aunque, la verdad, él siempre me sorprende. Puede ser que lo vea como un alivio y sea feliz con el final de esta pequeña historia, o puede ser que, en el fondo, se hubiera esperanzado, y esto fuera un golpe bajo.
No hay nada seguro, pues ya no sé en quién confiar, así que me voy a limitar a esperar. Estoy más que segura de que, si llega a ser verdad, con el tiempo me voy a enterar.

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